Una vez más, darte las gracias por tanta generosidad y humildad que nos transmites, da…
Alumna anónima (Abril de 2020) · Alumna de Daruma Taiso
¡Hola Manuel!
Una vez más, darte las gracias por tanta generosidad y humildad que nos transmites, da igual que haya pantalla por medio.
Dudaba si escribirte, pero creo que no debo de ser egoísta y compartir contigo y compañer@s mi experiencia ayer vivida en tu clase.
El día que nos dices que si queremos participar de la sesión, ¡me encanta! Me siento como una niña con zapatos nuevos, con ilusión de hacer la práctica, porque cada día soy más consciente del bien que me hace y agradezco a la vida ponerme en situaciones menos bonitas para dar gracias a que así, me pusiese ante mí, la escuela Shoreikan.
Ayer viví una experiencia muy chula haciendo la práctica propuesta. Todo iba bien, cada ejercicio me iba encontrando mejor... y mejor... hasta que llegó la parte de ejercicios donde nos ibas indicando cómo estirar desde el ombligo recorriendo con nuestra respiración todo nuestro cuerpo y aquí en esta parte, lo que sentí en el centro de mi pecho fue un ¡¡clack!!
¡Literal! No fue desagradable, se me caían las lágrimas, comencé a llorar no fue de dolor, fue de paz.
No sé, quizás todas las indicaciones dadas me sirvieron para deshacer nudos físicos y emocionales y ayer se rompió y liberó en mí, esta sensación de paz y felicidad.
Me da mucha vergüenza decirlo, ¡pero lo he conseguido! Y lo he dicho, bueno... te lo he escrito, al igual que tú y los compañer@s compartís la intimidad de vuestros hogares yo lo hago de puño y letra.
Por último la dedicatoria que enviaste a tu ser querido, seguro que llegó y estará súper orgullosa de ti.
¡¡Gracias maestro!!
P. D.: «La vida es un vals todo viene y va» Ánimo.
Alumna anónima (Abril de 2020) Alumna de Daruma Taiso








